Es notorio que desde ese punto de vista, la
gran mayoría tengamos ubicados a los sordos en la categoría de
discapacitados. Sin embargo al momento de hacernos los docentes la pregunta, ¿El
sordo es una persona con discapacidad?, ¿Los S/sordos que se comunican en LSM también son
discapacitados? Ya realizamos una reflexión consiente, se analizan sus
conductas, su nivel cognitivo, sus habilidades sociales etc. Todo ello tratando
de quitarle la etiqueta de “discapacidad”. Y en poco tiempo después de un
análisis no tan profundo, caemos en la cuenta de que al no tener una
disminución cognitiva o que sea dependiente de otras habilidades
socio-adaptativas, excepto su lenguaje, quiere decir entonces que nuestro
individuo sordo puede o no entrar dentro del grupo de las personas con
discapacidad, por ser relativas e interactivas.
¿Discapacidad vs limitación vs discriminación?
Como se hace mención
en párrafos anteriores el término discapacidad aplica para aquellas personas que tengan
deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que,
al interactuar con diversas barreras, pueden impedir su participación plena y
efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con los demás, hagamos una pequeña pausa y analicemos este ejemplo:
Cuando un niño oyente
crece en el campo y pasa todo el tiempo en lugares donde no hay casas, ni
servicios, ni aglomeraciones, ni nada de lo que proporciona la vida “moderna”,
cuando llega por primera vez a la ciudad, donde pasan los vehículos, y ve la multitud, los edificios, las calles, se
asustará, no soportará los ruidos de las voces, de los motores difícilmente
podrá comunicarse con las personas de ese lugar y tratará de escapar de cuanto
antes de ese mundo en busca de la tranquilidad y el silencio donde vivía antes.
Si una persona oyente con mucha facilidad de palabra se traslada a otro país
con un idioma para él desconocido, sentirá como si volara a otro planeta. La
dificultad para comunicarse le produce temor, descontrol, sensación de soledad;
incluso tendrá dificultada para seguir las instrucciones más sencillas, pues no
comprenderá nada de lo que le hablan, ¿en ese momento podríamos catalogarlo
como una persona discapacitada?
Barreras para el aprendizaje y la
participación: Todos
aquellos factores del contexto que dificultan o limitan el pleno acceso a la educación y a las oportunidades de
aprendizaje de niñas, niños y jóvenes. Aparecen en relación con su interacción
en los diferentes contextos: social, político, institucional, cultural y en las
circunstancias sociales y económicas. Desde el enfoque de la Educación
Inclusiva, este concepto rebasa al de necesidades educativas especiales ya que
se centra en la interacción con el contexto y no como un problema inherente al
alumno.
Discriminación por motivos de
discapacidad: Se
entenderá cualquier distinción, exclusión o restricción por motivos de
discapacidad que tenga el propósito o el efecto de obstaculizar o dejar sin
efecto el reconocimiento, goce o ejercicio, en igualdad de condiciones, de
todos los derechos humanos y libertades fundamentales en los ámbitos político,
económico, social, cultural, civil o de otro tipo. Incluye todas las formas de
discriminación, entre ellas, la denegación de ajustes razonables[1].
La persona sorda que logra interactuar con el
apoyo de distintos métodos y a la vez funcionando al mismo tiempo, como la
oralización con la LSM y la lectoescritura,
hacia el mundo, con todo su
entorno, logrando con ello una participación plena y efectiva en la sociedad,
no se le puede considerar una persona con discapacidad. Pero si solo se habla
de la persona sorda que utiliza un solo elemento para su comunicación,
abarcando solamente a su grupo social de sordos, entonces ya se le coloca a
esta persona en el casillero de personas con discapacidad. Ya que tiene
limitada su capacidad para ejercer una o más actividades de su vida diaria,
poniendo en riesgo su estabilidad social y económica.
Y es en este sentido en que el rechazo de la
sociedad se hace presente, segregando y restándole respeto a nuestro propio
congénere, por tener una limitante para su interacción que no es normalizada.
Al formarse este grupo minoritario se hace notar la falta de información
masiva, que dé cuenta de los avances o retrocesos que se han tenido en materia
del apoyo hacia el grupo de personas que presentan alguna limitante sensorial.
La situación en cuanto a la evolución
del S/sordo y sordo, como entes de una comunidad minoritaria, que pasan
desapercibidos en una sociedad tan grande y vasta de distintas culturas
sociales y políticas, no ha presentado una transformación, digna de colocarse
en un estatus importante, dentro de la sociedad, la política y educación.
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