miércoles, 31 de octubre de 2012

DISCAPACIDAD O COMUNIDAD

Es notorio que desde ese punto de vista, la gran mayoría  tengamos ubicados  a los sordos en la categoría de discapacitados. Sin embargo al momento de hacernos los docentes la pregunta, ¿El sordo es una persona con discapacidad?, ¿Los S/sordos que se comunican en LSM también son discapacitados? Ya realizamos una reflexión consiente, se analizan sus conductas, su nivel cognitivo, sus habilidades sociales etc. Todo ello tratando de quitarle la etiqueta de “discapacidad”. Y en poco tiempo después de un análisis no tan profundo, caemos en la cuenta de que al no tener una disminución cognitiva o que sea dependiente de otras habilidades socio-adaptativas, excepto su lenguaje, quiere decir entonces que nuestro individuo sordo puede o no entrar dentro del grupo de las personas con discapacidad, por ser relativas e interactivas.

¿Discapacidad vs limitación vs discriminación?
Como se hace mención en párrafos anteriores el término discapacidad aplica para  aquellas personas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, pueden impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con los demás, hagamos una pequeña pausa y analicemos este ejemplo:
Cuando un niño oyente crece en el campo y pasa todo el tiempo en lugares donde no hay casas, ni servicios, ni aglomeraciones, ni nada de lo que proporciona la vida “moderna”, cuando llega por primera vez a la ciudad, donde pasan los vehículos, y ve  la multitud, los edificios, las calles, se asustará, no soportará los ruidos de las voces, de los motores difícilmente podrá comunicarse con las personas de ese lugar y tratará de escapar de cuanto antes de ese mundo en busca de la tranquilidad y el silencio donde vivía antes. Si una persona oyente con mucha facilidad de palabra se traslada a otro país con un idioma para él desconocido, sentirá como si volara a otro planeta. La dificultad para comunicarse le produce temor, descontrol, sensación de soledad; incluso tendrá dificultada para seguir las instrucciones más sencillas, pues no comprenderá nada de lo que le hablan, ¿en ese momento podríamos catalogarlo como una persona discapacitada?

Barreras para el aprendizaje y la participación: Todos aquellos factores del contexto que dificultan o limitan el pleno acceso a la educación y a las oportunidades de aprendizaje de niñas, niños y jóvenes. Aparecen en relación con su interacción en los diferentes contextos: social, político, institucional, cultural y en las circunstancias sociales y económicas. Desde el enfoque de la Educación Inclusiva, este concepto rebasa al de necesidades educativas especiales ya que se centra en la interacción con el contexto y no como un problema inherente al alumno.

Discriminación por motivos de discapacidad: Se entenderá cualquier distinción, exclusión o restricción por motivos de discapacidad que tenga el propósito o el efecto de obstaculizar o dejar sin efecto el reconocimiento, goce o ejercicio, en igualdad de condiciones, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en los ámbitos político, económico, social, cultural, civil o de otro tipo. Incluye todas las formas de discriminación, entre ellas, la denegación de ajustes razonables[1].

La persona sorda que logra interactuar con el apoyo de distintos métodos y a la vez funcionando al mismo tiempo, como la oralización con la LSM y la lectoescritura,  hacia el mundo, con  todo su entorno, logrando con ello una participación plena y efectiva en la sociedad, no se le puede considerar una persona con discapacidad. Pero si solo se habla de la persona sorda que utiliza un solo elemento para su comunicación, abarcando solamente a su grupo social de sordos, entonces ya se le coloca a esta persona en el casillero de personas con discapacidad. Ya que tiene limitada su capacidad para ejercer una o más actividades de su vida diaria, poniendo en riesgo su estabilidad social y económica.

Y es en este sentido en que el rechazo de la sociedad se hace presente, segregando y restándole respeto a nuestro propio congénere, por tener una limitante para su interacción que no es normalizada. Al formarse este grupo minoritario se hace notar la falta de información masiva, que dé cuenta de los avances o retrocesos que se han tenido en materia del apoyo hacia el grupo de personas que presentan alguna limitante sensorial. La situación en cuanto a la  evolución del S/sordo y sordo, como entes de una comunidad minoritaria, que pasan desapercibidos en una sociedad tan grande y vasta de distintas culturas sociales y políticas, no ha presentado una transformación, digna de colocarse en un estatus importante, dentro de la sociedad, la política y educación.


[1] GLOSARIO DE EDUCACION ESPECIAL. 

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