Como es de esperarse el mundo cambia, el
viento sopla, el mar se mueve y con su cálido sonido se percibe la paz, una paz
genera en el interior diversos estados de ánimo, preocupación, alegría,
incertidumbre, no se puede explicar todo lo que genera, es tan contradictorio
como cuando llueve y sale el arcoíris cuando hay sol, ese arcoíris que nos
ilumina con su luz, una nueva esperanza de vivir y de cambiar al mundo.
Todo lo atrapamos, pero lo dejamos ir, todo
sube y todo baja, tanta revolución innovadora nos pone de cabeza, un sinfín de
cosas están pasando, nos ciega la razón, actuamos mecánicamente, ya no hay contacto
físico, el mundo, el mundo nos pone de cabeza.
Nos estamos dejando dominar, pero a veces nos
imponemos no sabemos cómo actuar ante la presencia de este monstruo, no sabes
si es malo o bueno como y por donde podemos atacarlo o conocerlo, el viento sopla
de nuevo y sin temor nos acercamos poco apoco a él, damos una paso hacia
adelante y un paso hacia atrás, cojeamos un poco, lo exploramos, lo observamos
nos está dando confianza, nos habla en un idioma diferente pero la esencia y el
objetivo es lo que cuenta.
El calor de ese extraño monstruo no atrapo,
ahora no vuelta atrás, hay que dejarlo convivir y estar en este mundo tan
extraño como el, ¿pero? Si se llegara a apoderar del lugar donde habitamos los
seres humanos sería fatal, nuestro arcoíris podría apagarse, y la noche nos invadirá,
esto es un total caos, paciencia y tranquilidad, audacia y eficacia nos
caracterizaran para poder convivir en armonía con todo lo extraño que invade en
este mundo que esta de cabeza.
De nuevo la tierra está húmeda, las flores
crecen su aroma nos invade, pudimos superar la adversidad presentada, con
entusiasmo y preparación nos desenvolveremos y nos acobijara la sombra de un
árbol, que existirá por el resto de los atardeceres.
Muy inspirador Karlita!!!!
ResponderEliminar